El 1 de agosto entra en vigor la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, una normativa ambiciosa que regula los sistemas de IA con potenciales riesgos significativos. Esta iniciativa pionera posiciona a la UE como líder en la regulación de la IA, siguiendo el precedente del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que se ha convertido en un referente mundial.
«La UE quiere establecer el estándar global en la regulación de la IA, enfocándose solo en los sistemas que pueden presentar riesgos importantes y evitando regular en exceso otras soluciones de IA», afirma Miquel Peguera, catedrático de Estudios de Derecho y Ciencia Política en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
La ley impone sanciones económicas a quienes violen el reglamento, aplicándose también a proveedores fuera de la UE si sus sistemas de IA se utilizan en territorio europeo. Esto incluye a sistemas como GPT-4 (OpenAI), Gemini (Google) y LLaMA (Meta), entre otros.